ABADONNA: Fragmentos del Alma (Capitulo I)

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Capítulo I: Parte 2

Continuamos con una nueva entrega de nuestro libro digital, esta vez Abadonna, Capítulo I: parte 2. Puedes leer el Capítulo I: parte 1, antes de iniciar o continuar la lectura desde acá. Un capítulo por semana, antes de iniciar la lectura toma en cuenta lo siguiente:

ADVERTENCIA

EL SIGUIENTE TRATA TEMAS QUE PUEDEN AFECTAR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS.

SE SUGIERE DISCRECIÓN POR PARTE DEL LECTOR.

LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL Y LAS IDEAS DE SUICIDIO SON MÁS COMUNES DE LO QUE PENSAMOS, LO IMPORTANTE ES PEDIR AYUDA Y ESTAR ATENTOS PARA APOYAR A OTROS CUANDO NOS NECESITEN. EN CASO DE NECESITAR AYUDA LLAMA A UNA PERSONA DE CONFIANZA O MARCA AL 156.

CAPÍTULO I: Parte 2

PLEURS

Fragmentum memoriae XI: 27.03.20 hrs:15:24 pm

Me es imposible olvidar todo lo vivido con Danielle; hoy intente escribirle, pero comprendí que nunca llegaría a perdonarme, por más que quiera salir la distancia y las restricciones dadas por el gobierno me imposibilitan alcanzarla. Solo me queda recordarla como una persona que me dio todo lo que pudo en un momento y no lo supe valorar. Desde ese día tampoco tenemos noticias de Isacc, publicaron fotos por las redes sociales y su familia también se movió, vi a su madre por la TV el día de hoy, envuelta en lágrimas y rogando que brinden información sobre su hijo. En ello mientras divago y me quedo viendo hacía el techo de mi dormitorio, escucho como rechinan las bisagras de la puerta de entrada…

Poco a poco sentía que el control sobre mi cuerpo había vuelto. Me encontraba recostado en algo que parecía ser el intento de una cama; el pequeño espacio se encontraba iluminado tenuemente por una pequeña vela, puesta encima de una caja de madera que cumplía la función de un velador improvisado; todo a mi alrededor se encontraba avejentado; las paredes llenas de grietas, enmohecidas, amarillentas; algunas partes del techo habían cedido y se podía apreciar el exterior oscuro y sin estrellas; una calamina oxidada cumplía la función de puerta¿ A quién pertenecía aquel lugar? ¿Cómo lucía la persona que me rescato de aquella horrible situación?

Decidí levantarme y explorar la habitación, al acercarme a la ventana pude apreciar un paisaje deprimente, eran los vestigios de una ciudad o al menos ello pensaba dada las siluetas que se levantaban con edificios y demás estructuras que daban indicio de civilización. Parecía la escena de una película post apocalíptica; al igual que la habitación, la ciudad estaba completamente en ruinas, por las calles se podían observar personas desparramadas por el suelo; se escuchaban claramente sus gritos y lamentos, había otras tantas que caminaban sin dirección alguna y de vez en cuando chocaban con alguna pared como si se tratara de un fallo o un bug de algún NPC de videojuego.

Hubo una persona que me llamo la atención, era una mujer, su figura me provocaba miedo, tenía la piel plomiza, completamente pegada al hueso, su rostro completamente desfigurado, sus ojos mostraban el vacio de su alma, el dorso se hallaba completamente desnudo, mientras que de cintura para abajo estaba cubierto por pedazos de tela que alguna vez fueron parte de un vestido; su forma de andar la asemejaría a la de un zombi.

La mujer cruzo la calle y se acercó a una pequeña silueta que parecía perteneciente a la de un niño, ella se agacho y comenzó a dirigirle unas palabras, estuvo así durante un tiempo; luego se levantó, agarro a la pequeña figura del cabello y la comenzó a arrastrar hacia la esquina; el niño no mostraba ninguna reacción ante la situación, más que un ser humano se asemejaba a un muñeco de trapo siendo arrastrado hacia un destino incierto.

Abadonna Capítulo I: parte 2

Lo que mis ojos presenciaban era un horrible espectáculo, lo que veía en aquellas calles eran las sobras de lo que alguna vez hubiese sido considerado humano, me recordaron a las típicas películas post apocalípticas en las que la humanidad era arrasada por un virus extraño y volvían a la vida como zombies en busca de nuevas víctimas ¿Qué era exactamente aquel lugar? ¿Con el tiempo luciría igual que ellos? Viendo aquel panorama comencé a arrepentirme de lo que había hecho, la depresión había hecho estragos en mi razonamiento.

Ya no quería volver a ver ese paisaje tan deprimente, me acurruque en una de las esquinas de la habitación y comencé a pensar de cuanto tiempo había estado en aquel lugar; pensé en que había ocurrido con la vida de mi familia, amigos y principalmente de ella, esperaba de que todos se encontraran bien; mientras meditaba, oí pasos que cada vez se acercaban más hacia la puerta…Al escuchar el crujir de la puerta entre en pánico, estaba muy susceptible con lo visto e intente ocultarme. Nada en la habitación me era útil y en mi desesperación escuche emerger una voz de la puerta ya abierta…

¿Qué es lo que haces muchacho? Deberías estar guardando reposo– Era la misma voz que escuché antes de desvanecerme, al darme la vuelta pude observar a quien le pertenecía…Era un hombre, de estatura pequeña, robusto.

Abadonna Capítulo I: parte 2

Vestía una chamarra beige decolorada, llena de remiendas, se encontraba descalzo; tenía la tez clara, reseca y muy descuidada al igual que el poco cabello que le sobraba; los cuales se encontraban grasos y llenos de canas, aparentaba aproximadamente unos 58 años de edad…Era el estereotipo de un típico vagabundo, con una mirada cansada y una sonrisa amplia que mostraba los pocos dientes amarillentos que le sobraban; comenzó a observarme y con la palma derecha me señalo la cama.

Al principio desconfié ¿Qué era lo que buscaba de mí? ¿Realmente me había salvado?  ¿Tenía alguna otra intención? Accedí a su pedido y me dirigí hacia la cama; al ver que ya me encontraba recostado, el dio unos cuantos pasos más alrededor de la habitación, se dirigió al centro de esta, dio un pequeño suspiro, comenzó a agacharse hasta terminar completamente sentado en el suelo. Se veía con deseos de reanudar su conversación…

CONTINUARÁ…

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